domingo, 14 de septiembre de 2008

Sin tipificar delito informático de pornografía infantil

La distribución de la pornografía infantil en internet es un delito que no se encuentra tipificado, y por lo tanto tampoco sancionado en el Código penal veracruzano, a pesar de que fue una de las primeras entidades del país en reconocer y sancionar la existencia de delitos informáticos.
Debido a que este delito no es siquiera contemplado en las Leyes mexicanas y mucho menos en las veracruzanas, son prácticamente inexistentes los conocedores de las cifras sobre este tipo de ilícitos en la entidad, aunque existen Organizaciones no Gubernamentales, como el Movimiento de Apoyo a Niños Trabajadores y de la Calle (MATRACA) que reconocen que este es un problema severo.
Pese a esto las cifras son difíciles de rastrear, pues aunque consideran que algunos niños veracruzanos han sido utilizados para este fin ilícito, muchas de las veces no se puede ubicar sí las tomas, las páginas, o las bandas se encuentran operando desde la entidad o desde fuera.
Durante una de las reformas que se le hicieron al Código Penal del Estado de Veracruz hace aproximadamente seis años, se decidió incluir el capítulo III denominado Delitos Informáticos, que comprende un solo artículo, el 181. En el mencionado artículo se establece que “Comete delito informático quien, sin derecho y con perjuicio de tercero: I. Ingrese en una base de datos, sistema o red de computadoras para obtener, conocer, utilizar, alterar o reproducir la información, en ellos contenida; o II. Intercepte, interfiera, use, altere, dañe o destruya un soporte lógico o programa informático o la información contenida en el mismo o en la base, sistema o red.”.
Sin embargo esta legislación dejó fuera otro tipo de aspectos como el uso no autorizado de los datos personales, la pornografía infantil, las calumnias, los delitos en contra de la seguridad colectiva (ciber terrorismo), los delitos en contra de los derechos fundamentales y las libertades públicas (páginas de cultos, sectas y organizaciones racistas que incitan a la violencia), por mencionar algunos que se consideran ya de manera formal en países como España y que consideran como medio al internet.
Según cifras presentadas por la Asociación Mexicana de Internet durante el 2007, se contaban cerca de 22.7 millones de usuarios de internet en el país, a través de las más de 8.7 millones de computadoras que se registran con uso de internet, que representan apenas el 59 por ciento del total de aparatos de este tipo que hay en el país.
Pese a esto ninguna de las Leyes aprobadas en el país, que contemplan los delitos informáticos, cataloga la distribución de la pornografía infantil, aun cuando se han dado casos de captura de bandas, incluso en Veracruz, dedicadas a la creación de blogs donde se exhiben imágenes eróticas de menores de edad, como fue el caso de “Poza Rica al desnudo”.
Hace a penas diez meses, en Veracruz, causó ámpula el hecho de que un grupo de personas, que tenían en su posesión alrededor de 30 computadoras, pusieron en internet un blog llamado “Poza Rica al desnudo” el cual fue retirado y “jackeado” hasta en cuatro ocasiones por los padres de familia que encontraron imágenes de sus hijos exhibidas ahí, junto con comentarios denigrantes que resultaban además, violatorios de sus derechos humanos.
A pesar de esto, las autoridades no atendían los reclamos del grupo de padres y los sectores de la población que denunciaron la existencia de este tipo de página, fue cuando se descubrió que en la clasificación de los delitos informáticos del código veracruzano no se contemplaba la distribución de la pornografía infantil. A este grupo de personas, luego de una pesquisa que organizó la Procuraduría General de la República, con el apoyo de la Policía Federal Preventiva, se les capturó y se les procesó únicamente por el delito de pornografía infantil, sin considerar la variante informática de este ilícito. Sin importar la detención de los responsables de la publicación de este blog en el que se incluía imágenes pornográficas de menores de edad, debido a que no se contempló la variante informática del ilícito, la página continúa en pie.
Debido a que las autoridades no contemplaron ese tipo de variante y a que en concreto, tanto en Veracruz como en México no existen unidades especializadas en el bloqueo y eliminación de este tipo de contenidos, los usuarios que conocen de estas páginas continúan mostrando y agregando imágenes e información.
En una situación parecida se encuentra la página “chiwas al desnudo”, en donde además sus creadores en una especie de reto a la autoridad estatal y federal, han publicado su dirección IP, para que los ubiquen, al igual que ocurrió con la página antes mencionada, sin embargo la PGR no ha llegado hasta ellos.
Incluso en una práctica que se ha vuelto común dentro de este tipo de páginas, los creadores de las mismas cuando se sienten detectados por las autoridades que los buscan únicamente por los delitos de pornografía infantil o difamación, en los mejores casos, abren nuevos blogs, cambiándoles ligeramente el nombre para que sus seguidores las encuentren fácilmente.
Ahí se exhiben imágenes de jovencitas, principalmente, de entre 14 y 17 años, quienes participan de manera involuntaria en la distribución de este material, pues se toman las fotos ellas mismas o son sus parejas o amigos quienes las guardan y luego las intercambian o las suben a este tipo de blogs, por lo que al detectarlas las menores no se atreven a denunciar por pena.
Es hasta el momento en que los padres de familia, en el caso de quienes tienen acceso al internet y el conocimiento de este tipo de sitios y sus riesgos, pueden llegar a encontrar estos materiales, que se inician las denuncias ante el Ministerio Público, pero es poco lo que pueden hacer, pues si bien se detecta a los creadores del espacio, las páginas o los blogs no pueden ser desactivados o bloqueados y continúan en la red, a disposición de quien quiera ver la información, ya que únicamente se toma la denuncia como pornografía o difamación.
En los peores casos, algunas de las imágenes de las menores, además, incluyen sus datos personales, como lo son nombre, la ciudad de donde son originarias y hasta la escuela a la que asisten, poniendo además en riesgo su integridad física al proporcionarse este tipo de información a pederastas y bandas de traficantes de niños para el comercio sexual.